Como cada día 25 de mes, queremos invitar a toda la comunidad diocesana a dedicar un momento de oración por el don de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, y por todas las familias que atraviesan situaciones de especial dificultad.

En este mes de julio, nos unimos también a la intención de oración del Papa León XIV, que nos invita a rezar por el respeto y la protección de la vida humana en todas sus etapas, reconociéndola siempre como un don de Dios.

Oremos especialmente:
🤍 Por los niños por nacer.
🤍 Por las madres y los padres que esperan un hijo.
🤍 Por quienes sufren el dolor de una pérdida gestacional, perinatal o neonatal.
🤍 Por los enfermos, los ancianos y las personas más vulnerables.
🤍 Para que nuestras familias y comunidades sean siempre lugares donde toda vida sea acogida, cuidada, defendida y amada.

Que María, Madre de la Vida y Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos enseñe a reconocer en cada persona un regalo único e irrepetible de Dios.

«El Señor es la defensa de mi vida.» (Sal 27,1)

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